domingo 29 de mayo de 2011

miércoles 16 de marzo de 2011

mientras mis deseos pasean en bicicleta

Escribo. Antes de que el cuerpo se desplome, se desacople, se desarme.
Me automedico, me hipnotizo, me ausento, me olvido.
Escribo, mientras mis deseos pasean en bicicleta por la ciudad, mientras me espero llegar de algún otro lugar.
Mientras tanto escribo, describo, enumero, relato, confirmo, reafirmo, repito repetidas veces lo mismo hasta que se desgarran las palabras.
Y Martín sigue hablándome al oído, acariciándome los sentidos y Francisco sigue golpeando la puerta y Gaby se ríe dormida, se ríe despierta y yo sueño con vos, del otro lado del mundo y no lo recuerdo.
Te pregunto por mis defectos y mis afectos, me entretengo saboreando tus intenciones.
Y todos parten o siguen simplemente por donde van.
Luis vuelve de trabajar y compartimos unas miradas, por debajo de nuestros trajes y empiezo a verlo. Soy yo todo el tiempo???
Y suspiro... qué podés decir de los suspiros cada vez más frecuentes?
Y transpiro, sentada.
Creo que ella se lamenta por lo mismo, por el mundo imaginario que transcurre en el altillo, por la inmensidad de los espacios que transita, que habita tenue, como una figura desvaneciente. Y se ocupa el día y se llena la boca y con promesas nuevamente rotas se duerme vacía.
Silencio?
Silencio.





viernes 4 de marzo de 2011

Marzo



Hoy todo es Marzo

el libro que agarro
la foto que veo
la remera que llevo

Es Marzo
el embotellamiento
el ascensor
el costurero

Es Marzo
el escritorio lleno
de carpetas amarillas
de recuerdos

Es Marzo
la valija
el terciopelo
las flores floreciendo
el amor muerto de miedo

La cama alborotada
la mosca que escala
la cortina rosada
las ganas
las ansias
las náuseas

el viaje en la mañana

todo es Marzo





jueves 24 de febrero de 2011

Una introducción

Quería tan sólo intentar vivir lo que tendía
a brotar espontáneamente de mí.
¿Por qué había de serme tan difícil?


Para contar mi historia tengo que empezar muy atrás. Si fuera posible, tendría que remontarme más, hasta los primeros años de mi infancia e incluso hasta la lejanía de mi procedencia.

Los poetas, cuando escriben novelas, acostumbran a actuar como si fueran Dios y pudieran dominar totalmente cualquier historia humana, comprendiéndola y exponiéndola como si Dios se la contase a sí mismo, sin velos, esencial en todo momento. Yo no soy capaz de hacerlo, como tampoco los poetas lo son. Sin embargo, mi historia me importa más que a cualquier poeta la suya, pues es la mía propia, y además es la historia de un hombre: no la de un ser inventado, posible, ideal o no existente, sino la de un hombre real, único y vivo. Lo que esto significa, un ser vivo, se sabe hoy menos que nunca, y por eso se destruye a montones de seres humanos, cada uno de los cuales es una creación valiosa y única de la naturaleza. Si no fuéramos algo más que seres únicos, sería fácil hacernos desaparecer del mundo con una bala de fusil, y entonces no tendría sentido contar historias. Pero cada hombre no es solamente él; también es el punto único y especial, en todo caso importante y curioso, donde, una vez y nunca más, se cruzan los fenómenos del mundo de una manera singular. Por eso la historia de cada hombre, mientras viva y cumpla la voluntad de la naturaleza, es admirable y digna de toda atención. en cada uno se ha encarnado el espíritu, en cada uno sufre la criatura, en cada uno es crucificado un salvador.

Pocos saben hoy qué es el hombre. Muchos lo presienten y por ello mueren más tranquilos, como yo moriré cuando yo haya de escribir esta historia.

No puedo adjudicarme el título de sabio. He sido un hombre que busca, y aún lo sigo siendo; pero ya no busco en las estrellas y en los libros, sino que comienzo a escuchar las enseñanzas que me comunica mi sangre. Mi historia no es agradable, no es dulce y armoniosa como las historias inventadas. Tiene un sabor a disparate y a confusión, a locura y a sueño, como la vida de todos los hombres que ya no quieren seguir engañándose a sí mismos.

La vida de todo hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero. Ningún hombre ha llegado a ser él mismo por completo; sin embargo, cada cual aspira a llegar, los unos a ciegas, los otros con más luz, cada cual como puede. Todos llevan consigo, hasta el fin, los restos de su nacimiento, viscosidades y cáscaras de huevo de un mundo primario. Unos nunca llegan a ser hombres; se quedan en rana, lagartija u hormiga. Otros son mitad hombre y mitad pez. Pero cada uno es un impulso de la Naturaleza hacia el hombre. Todos tenemos orígenes comunes: las madres; todos procedemos del mismo abismo; pero cada uno tiende a su propia meta, como un intento y una proyección desde las profundidades. Podemos comprendernos los unos a los otros, pero sólo a sí mismo puede interpretarse cada uno.

Demian
Herman Hesse

miércoles 16 de febrero de 2011

Saltaste la pared

"A Punto de Caer" Charly García

lunes 31 de enero de 2011

El tiempo de las cosas, las cosas del tiempo

Martín dice "todo va a cambiar, todo el tiempo". Como las estaciones o el viento, como la marea o las piedras , como las nubes de una tormenta que avanza y se exitiende por detrás del horizonte.

A mi cabeza llegan palabras que llevan la letra "x". Experimento, texto, contexto, excesos, sexo, conexión, existencia, éxodo, flexible, anexo. Una explosión. Que sucede o sucedió. Algún día, a una hora poco precisa, en algún lugar con un nombre que recuerda a otro lugar y dónde el aire suena a grillos, huele a lobos, trae gente, nuevos nómades que surcan la arena y van de visita a casas desparramadas como semillas.

Por la noche, descargas eléctricas iluminana el sendero. El viento sopla. Bien fuerte. Debe arrancar el desierto, el silencio.

Por la mañana, otras constelaciones en tu pecho y un té de naranja en taza naranja mientras te veo. Otra vez te encuentro, cada vez creo menos en la casualidad y sin embargo exclamo "¡qué casualidad!"

En los libros que leo los hombres miran a las mujeres dormidas, las mujeres lloran por los hombres ausentes. ¿Qué libro tengo entre mis manos hoy? No quiero leerlo de corrido. Leeré algunas páginas. Luego me iré.

De la casa que habito debo llevarme todo, las cajas, las mantas, las espinas y las plantas. Cuesta arriba, por la arena, las montañas, las mañanas, las cálidas tardes en islas perdidas, en barcos que encallan en playas de arenas blancas dormidas.

Durmamos, en silencio, soñando otros mundos o estos.

viernes 31 de diciembre de 2010

Esto es.

Despertarme a mitad de la noche y saber que sigo acá, respirando hondo y suave. Caminar y sentir el mar a un costado. Subirme a una hamaca. Comer en la mesa, en tu casa, en mi casa y en el patio. Caminar el barrio con otros pies. Volver a leer una nueva historia, en voz alta, para adentro. Secar al sol. Descansar a la sombra. Mudar. Sacarse la ropa. Vaciar el placar. Probar los colores. Arrancar de raíz. Poner toda la música, elegir un tema. Usar mis condimentos. Probar todos los platos. Pasarse por agua. Llover las calles y los árboles. Ser un pájaro o una enredadera o una semilla o una silla con dos patas que camina, que cruza la calle para saludarte y hablar y cantarnos cosas. En voz alta, que el vecino sepa quien soy, saber quienes somos y bailar juntos. Darnos la mano. Los pies. Las lágrimas. Las noches y las risas. Los ojos cerrados soñando, las manos abiertas haciendo. Combinando las notas de a tres de dos de a cinco o de a diez. Pisar el pasto que sembraste un día, que cortamos ayer, que regamos hoy, que crecen bajo los pies las raíces movedizas, que los brotes brotan de lugares inesperados. Como una visita sin aviso. Como tus ovillos de lana que salen del cajón a divertirse, a tejer abrigos con flores de primavera. El faro a la vista, el horizonte encendido... no nos invaden Tana, que el fuego está dentro y hay que andar, en bici en auto a pie en tren en barco sin remos corriente abajo hasta el mar.

lunes 13 de diciembre de 2010

miércoles 24 de noviembre de 2010

Rewind. Sopla el viento

Cuando era niña tenía una costumbre, una entre varias otras. Hacer rewind de las películas. Volverlas a ver sin dejar pasar un instante entre final y principio. Es decir, sólo dejar pasar el instante que tardaba en rebobinarse la cinta. Me angustiaba que termine, para siempre. Necesitaba volver a verla para volver a sentir la felicidad de la primera vez. Claro que nunca sucedía así. Era una felicidad desgastada, ficcional, era felicidad de segunda vuelta, que dicen por ahí nunca es buena. Era una felicidad transitiva. La sensación es; me hizo tan feliz que quiero que vuelva a suceder. Pero lo que sucede es otra cosa. Siempre sucede otra cosa. La misma historia en otro momento es otra historia. En otro momento la misma historia es otra historia.
Ayer viajé y me encontré con migo, en forma de otro. De un libro, de palabras, de pensamientos y escritos lejanos. No tan lejanos. Es decir, muy cercanos, pero escritos tiempo atrás o... ¿qué importa el tiempo? Leí lo que quise decir y lo que dije, leí lo pensado y lo vivido, leí lo que será y lo que fue. Pensé poco, pero pensé… si hubiera nacido en el 68, quién sería hoy? Si hubiera nacido en el 73? o en el 86? Nací en el 82. Pero tal vez también en el 68, el 73 y el 86, quién sabe... si morir no es solo morir de vida... Como si experimentáramos una sola muerte.... como si experimentáramos un solo nacimiento...
Y todo esto que pienso un poco desordenadamente, un poco dejándome llevar por el agua, puede tener que ver con el aire. Con flotar en el aire, siempre. Con mi forma. Que siempre toma forma y busca límites, fronteras... para cruzar.
Hoy quise hacer rewind, porque no anoté frases y dejé pasar reflexiones. Quise volver a leer para sentir ya no se qué. Y me detuve. Y vine hasta acá, para "volver, de cualquier viaje siempre volver. Pero siempre partir"

y otra vez empezar en otro lugar.

domingo 14 de noviembre de 2010

Marañas mañanas


Como una premonición escribo. Busco. Buceo. Meto los pies en el agua, en una imagen del agua, de un recuerdo del agua, que un día llovió mientras yo imaginaba con los ojos abiertos mojados en lágrimas.
Algunas mañanas suenan desarmónicas, restos de tardes, noches y otros tiempos que creía lejanos.
La diferencia entre creer y crear a simple vista parece ser la "a". Las similitudes muchas. Lo mismo sucede entre parecer y padecer y entre tantas otras palabras que olvido constantemente.
Ahora no suena ninguna música. Voy a elegir una. Una que me despierte en otro rincón de la casa que no habito.
Necesito algunas pocas certezas. Sin prólogos ni introducciones, sin agradecimientos al final. Necesito una "m" mayúscula y varios "punto y aparte".
Guardo casas dentro de cajas, dentro de casas dentro de cajas. Aun no se qué hacer con ellas y con las sillas que fui acumulando en el pasillo, en la terraza, en la manzana a la vuelta de casa.
Viajar.
Cruzar.
Saltar.
Soltar.

martes 2 de noviembre de 2010

Otra danza

Vacía la copa. Que no quede ni una gota. Obsérvala. Asi, vacía. Cómo entra la luz, cómo atravieza los cristales. Cómo retumba tu vos en ella. Cómo suena la música. Golpéala con tus dedos y uñas. Toma distancia. Obsérvala. Así, lejana. Quédate en silecio. Elige los colores, las notas, los pasos, las formas y las palabras. No temas, de a poco se llena la copa del agua que brota.

miércoles 6 de octubre de 2010

jueves 30 de septiembre de 2010

Entradas antiguas

No lo sabe. Levanta los hombros. Su labio inferior se proyecta hacia adelante. Entrecierra los ojos.
Dice que recorre nuevos lugares pero aguarda en la puerta. Espera que le abran. La puerta está abierta. No lo sabe.
Adentro llueve y no es imaginación. Es otro tiempo.
Hace que hace, piensa que piensa, piensa que hace que hace que piensa que piensa.
Su cuerpo se anuda. Su cuerpo! Claro...
El techo es alto y un foco cuelga y se balancea. Recuerda las hamacas. La luz proyecta una flor. Recuerda los sueños. Teme que se hagan realidad. Algunos son realidad. No lo sabe.
En su cuerpo se multiplican los ojos. Los cierra.
De su espalda nacen alas. Cree necesitar un médico.
Le dijeron que estaba nublado y les creyó, en vez de mirar el cielo.

miércoles 15 de septiembre de 2010

Frecuencias



A veces se me secan los ojos, se me enfrían las manos y los pies (más las manos que los pies). Se me enfrían y se me duermen (más los pies que las manos).
A veces me sale una voz finita y otras veces no me sale.
Casi siempre se me queman las tostadas y todos los días pienso que pierdo las llaves (pero pocas veces las pierdo).
Hay días que me levanto con los dos pies juntos y hay otros días que me tomo todo de un sorbo.
Siempre subo corriendo las escaleras y muchas veces llego tarde.
A veces me olvido y a veces me acuerdo.
Algunos días voy tocando el piso y otros días voy tocando el cielo.
Hay veces que prefiero el silencio.
Otras veces escribo.
Como hoy.

viernes 10 de septiembre de 2010

Otros paraisos


Extraño Tokio, el subte, el otoño solitario, la nieve, los relieves, su compañía…
Es casi la hora, quiero quedarme acá, escribiendo días enteros. No quiero irme ni llegar, pero quedaría un hueco, llenándose de no se qué, ni cómo, ni cuándo.
Extraños peces con ojos luminosos vienen a buscarme, nadan delante mío, los veo, me ven, me llevan.
La casa… conserva su olor, el baño las caras en el piso, el lobo, la mujer; el patio los gatos, las palomas y las gallinas; las bolsas el pan, las cáscaras, las migas… están ahí, tus manos suaves en las mías, las ramas como pulmones que dejan respirar al cielo.
Sos el viento, que abre la puerta de pronto y nos despierta de ese lugar dormido. Sos el frío que congela la mente, quitándonos el aire por un instante, dándonos el aire por un instante.
Sos, fuiste, serás